Llave partida o que no gira
Una llave que se parte dentro del cilindro casi siempre avisa antes: costaba meterla, había que moverla para que girase o estaba ligeramente doblada. Si le ocurre, no intente sacar el trozo con unas pinzas ni con una horquilla, porque es fácil empujarlo más adentro. Nosotros lo extraemos con herramientas específicas y, si el bombín está sano, sigue funcionando con su otra llave.
Cuando la llave entra pero no gira, la causa puede estar en la propia llave, gastada por el uso, en suciedad acumulada dentro del cilindro o en una puerta que empuja el pestillo contra el marco. Lo comprobamos por partes. A menudo basta con una limpieza y una lubricación adecuadas; otras veces hay que cambiar el bombín porque sus pernos ya están desgastados.
Un aviso que se repite mucho es el de la cerradura que funciona por fuera pero no por dentro, o al revés. Suele deberse a una leva desgastada o a un tornillo de sujeción flojo, y se nota porque la llave gira en vacío durante parte del recorrido. Detectarlo a tiempo evita quedarse encerrado o fuera en el peor momento.
Puertas que no cierran bien
Una puerta descuadrada es un problema de seguridad aunque parezca solo una molestia. Con el tiempo las bisagras ceden, el marco se mueve o la hoja se hincha con la humedad, y el pestillo deja de entrar en su sitio. Al principio hay que empujar un poco; más adelante la puerta se queda sin cerrar del todo y la cerradura sufre cada vez que se fuerza la llave.
Ajustamos bisagras, cerraderos y resbalones para que la puerta vuelva a cerrar con suavidad. En las persianas metálicas de los comercios, que trabajan a diario y reciben golpes, revisamos también las cerraduras laterales y los candados, que tienden a agarrotarse cuando se abren y cierran con prisa cada mañana y cada noche.
Después de un intento de robo
Cuando alguien intenta forzar una puerta y no lo consigue, la cerradura suele quedar dañada: el bombín partido o girado, el escudo arrancado, el cerradero doblado o el marco astillado. Si ha pasado por la noche, lo primero es dejar la vivienda o el local cerrados con garantías antes de que usted se vaya a dormir o abra el negocio al día siguiente.
Si nos lo pide, hacemos fotos del estado de la puerta antes de intervenir, por si las necesita para el seguro o para la denuncia, y le detallamos qué piezas hemos sustituido. Cuando la reparación definitiva requiere una pieza que no llevamos encima, montamos una solución provisional segura y volvemos para completarla.
