Encajada o cerrada con llave: no es lo mismo
La primera pregunta que le haremos es si la puerta se ha cerrado sola o si alguien echó la llave. Una puerta que solo ha quedado encajada, porque la empujó la corriente o se cerró al salir a tirar la basura, se abre casi siempre trabajando el resbalón, sin tocar el bombín y sin dejar marcas visibles. Es la situación más habitual y, por suerte, la más sencilla de resolver.
Si estaba cerrada con una o varias vueltas de llave, el trabajo cambia. Entonces hay que actuar sobre el cilindro, y la técnica depende de lo que tenga instalado: un bombín corriente, uno de seguridad con protección antiganzúa o una cerradura multipunto de puerta blindada. Por teléfono le pediremos que nos describa la cerradura o, si conserva alguna foto de la puerta en el móvil, que nos la mande para ir preparados.
Las puertas de aluminio y cristal de algunos bajos y los portales con cerradura eléctrica tienen sus propias reglas. En ellas a veces la solución pasa por el cerradero o por el pulsador interior más que por el cilindro, y conviene saberlo antes de empezar para no causar un daño innecesario en una hoja cara de sustituir.
Cuando hay prisa de verdad
Hay aperturas que no admiten espera: un bebé dormido dentro, una persona mayor que no puede levantarse a abrir, una olla al fuego o un animal encerrado con calor. Díganoslo nada más llamar, porque cambia el orden de los avisos. Si hay una persona en peligro, llame primero al 112: los servicios de emergencia pueden actuar por su cuenta, y nosotros acudimos igualmente para abrir o para dejar la puerta en condiciones después.
En los portales y garajes comunitarios la urgencia es otra: vecinos que no pueden entrar o coches que no pueden salir. Abrimos puertas de comunidad y de garaje con el mismo cuidado que una vivienda, y si el problema está en la cerradura, se lo comunicamos al presidente o al administrador para que la comunidad decida qué hacer con ella.
Después de abrir: llaves perdidas o robadas
Si ha perdido las llaves en la calle, lo más probable es que nadie sepa a qué puerta corresponden. Pero si se las han robado junto con el bolso o la cartera, donde también había un documento con su dirección, conviene cambiar el bombín esa misma noche. Llevamos cilindros en la furgoneta para hacerlo en la misma visita, sin que usted tenga que irse a dormir con esa inquietud.
También atendemos aperturas menos urgentes pero igual de incómodas: una llave que ya no gira en un trastero, un local que no se puede abrir por la mañana o una vivienda heredada de la que nadie encuentra las llaves. En todos los casos le pedimos que acredite que puede disponer del inmueble, porque abrir una puerta ajena es una responsabilidad que no tomamos a la ligera.
