Cuándo no conviene esperar al lunes
Hay cambios de bombín que pueden programarse con calma y otros que son una urgencia aunque la puerta abra perfectamente. Si le han robado el bolso con las llaves y con algún papel donde figura su dirección, si una expareja o un antiguo inquilino conserva una copia que no ha devuelto, o si ha encontrado señales de que alguien ha manipulado la cerradura, lo sensato es cambiar el cilindro cuanto antes.
En esos casos acudimos también de madrugada. El cambio de un bombín estándar es una operación limpia: se retira el tornillo de sujeción del canto de la puerta, se extrae el cilindro viejo y se coloca uno nuevo de la medida exacta. Usted recibe las llaves nuevas en mano y las antiguas dejan de servir en ese mismo instante.
Bombín o cerradura entera
En la mayoría de las puertas de piso basta con sustituir el bombín, la pieza donde entra la llave. La cerradura completa, con su caja y sus pestillos, solo hay que cambiarla cuando el mecanismo interior está roto, cuando ha sido forzado o cuando se quiere pasar a un sistema más seguro. Si hace falta, le enseñamos la pieza desmontada para que vea con sus propios ojos por qué recomendamos una cosa u otra.
Trabajamos con cerraduras de sobreponer, las que van atornilladas sobre la cara interior de la puerta y abundan en puertas antiguas y trasteros, y con cerraduras de embutir, las que van alojadas dentro de la hoja. Cada tipo tiene sus medidas y sus recambios, y en las puertas más viejas a veces hay que adaptar el hueco para montar un modelo actual con garantías.
La medida importa más de lo que parece. Un cilindro demasiado largo sobresale por fuera y facilita que alguien lo agarre para romperlo; uno demasiado corto no asienta bien y acaba fallando. Por eso medimos cada lado de la puerta antes de elegir el recambio, en lugar de montar el primero que tenemos a mano en la furgoneta.
Inquilinos, herencias y locales
Si alquila una vivienda en Elche, cambiar el bombín entre un inquilino y el siguiente es una costumbre que ahorra disgustos: nadie sabe cuántas copias se hicieron durante el contrato anterior. Lo mismo ocurre al comprar una casa de segunda mano o al recibir una herencia. Podemos dejarle varias llaves iguales y, si lo desea, un cilindro con tarjeta de propiedad para que solo usted pueda encargar copias.
En comercios y talleres, además de la puerta principal, cambiamos cerraduras de persianas metálicas, puertas traseras y almacenes. Cuando un empleado deja la empresa con una llave, cuando se pierde un juego o cuando el local cambia de manos, sustituir los cilindros es la forma más directa de recuperar el control sobre quién puede entrar.
